Convoca la Coordinadora de la Automoción de CGT
21 gener 2006 a les 12h: Manifestació a Saragossa contra la deslocalització del sector de l’automòbil
Eixiran autobusos des de València, únicament cal apuntar-se al sindicat
Viernes 30 de diciembre de 2005
Última actualización: Viernes 30 de diciembre de 2005Comunicado de llamamiento: En la última década las multinacionales del sector de la automoción han acentuado e incrementado sus políticas para el aumento de la productividad de sus fábricas deteriorando cada vez más las condiciones laborales de sus trabajadores (ritmos de trabajo, flexibilidad, acoso a los trabajadores enfermos como única manera de reducir el absentismo, etc...), evitando de esta manera -en la medida de lo que les ha sido posible- realizar inversiones para conseguir este objetivo empresarial.
La primera consecuencia de los altísimos niveles de productividad obtenidos, al no haberse producido un aumento de las producciones en las fábricas, obviamente ha sido que se ha generado una situación de excedentes en las plantillas que se viene resolviendo fundamentalmente de dos maneras habitualmente: Una de ellas, alcanzando acuerdos para cerrar en determinadas jornadas las instalaciones, generando “bolsas” de jornadas que éstos adeudarán a las empresas, e incluso combinando las dos formas; y la otra, alcanzando acuerdos para la aplicación de expedientes de regulación de empleo que incluso pueden contemplar la rescisión de contratos.
Lo cierto es que hoy en día, debido a la citada sobreexplotación de la fuerza de trabajo, las empresas se sienten cada vez más fuertes en su permanente objetivo de reducir costes económicos mediante la eliminación del mayor número posible de puestos de trabajo, por una parte, y con el desvío de producciones a los países del este de Europa por otra.
Todas las multinacionales del auto (y sus subcontratas y empresas proveedoras) disponen actualmente en el estado español de amplísimos márgenes - muy superiores a los existentes en nuestro entorno europeo- para flexibilizar la jornada de trabajo y los calendarios laborales de sus trabajadores, en función exclusivamente de sus intereses productivistas y los enormes beneficios económicos que obtienen, no contemplando -de ninguna manera- la posibilidad de efectuar una planificación social de las producciones.
Posteriormente, en los dos últimos años principalmente, han obtenido formas de flexibilidad cuya finalidad es reducir el volumen de producciones sin alterar la altísima productividad diaria alcanzada en las fábricas, ni los porcentajes de beneficios económicos. Esto último, como hemos dicho antes, normalmente supone el cierre de las fábricas en determinadas jornadas, de la forma y con las consecuencias que también hemos comentado.
Estamos ante la flexibilidad “al alza” en el primero de los casos, y “a la baja” en el segundo. De cualquier manera, la “flexibilidad total”, al disponer de las dos posibilidades al mismo tiempo, les permite una utilización prácticamente sin límites de las jornadas, turnos, calendarios laborales y horarios de los trabajadores, en función de los intereses productivos y estratégicos de cada momento. En definitiva, las multinacionales disponen plenamente de la vida de sus trabajadores.
En la actualidad -en términos generales- estamos en un momento de uso de la flexibilidad “a la baja”, utilizando como argumento una supuesta crisis en las ventas, que, curiosamente, viene acompañada de los planes de desarrollo y desvío de las producciones de estas empresas al este de Europa. Hoy la supuesta “crisis en las ventas” afecta a las producciones que se realizan en la Europa occidental, mientras que se mantienen, e incluso incrementan, en las nuevas fábricas de Asia y Europa oriental.
Desde C.G.T. creemos que si en las fábricas del automóvil del estado español se mantienen los actuales niveles de flexibilidad en combinación con los abusivos ritmos y condiciones de trabajo en las cadenas de producción, continuaremos generando unos niveles de productividad que a buen seguro seguirán propiciando un descenso en los volúmenes de las plantillas, pero además estaremos también contribuyendo a financiar, acelerar y abaratar los procesos de deslocalización. Unos procesos que ya se están dando de forma progresiva.
No obstante, la posibilidad de la deslocalización total, siendo real (y habiéndose dado en algunos casos), siempre se sobredimensiona interesadamente con el objetivo de utilizarla como chantaje para precarizar las condiciones laborales de los trabajadores del sector. La hipótesis de esa deslocalización definitiva puede hacerse realidad en el medio y largo plazo, pero en la mayoría de las empresas no es rentable en el corto plazo en el que la utilizan como chantaje. La diferencia de costes salariales, por ejemplo, entre las empresas del estado español y las del este de Europa, no es tan determinante como nos la presentan, ya que hoy existen otros factores como los niveles de formación, la calidad, o incluso el coste del transporte del producto, materiales y componentes para su fabricación, que equilibran esta balanza. Hay que tener en cuenta además, que los costes salariales -por sí mismos- sólo suponen alrededor del 8-10% de los costes totales de fabricación del producto.
De cualquier manera, lo cierto es que con esta amenaza (chantaje) de deslocalización lo que sí vienen consiguiendo hasta la fecha las multinacionales, son acuerdos que reducen los salarios a la vez que incrementan la flexibilidad, evitando inversiones y reduciendo las plantillas, lo que lejos de garantizar el futuro a los trabajadores, les acerca y abarata a las multinacionales el camino hacía sus objetivos de deslocalización.
Ante toda esta situación, en C.G.T. creemos que los trabajadores, no teniendo en nuestras manos la posibilidad de determinar la decisión empresarial en torno a la deslocalización, cuando menos deberemos entorpecer ese proceso. Ante las mezquinas pretensiones de las multinacionales ya no caben más retrocesos ni cesiones que únicamente preparan el camino para posteriores derrotas aun más dolorosas. Sólo nos queda como camino la lucha local en cada empresa, combinada con la lucha global junto al resto de compañeros del sector del automóvil. Y todo ello, defendiendo planteamientos reivindicativos basados en el reparto del trabajo y de la riqueza con los que poder defender el empleo y la calidad del mismo.
Por todo ello, desde C.G.T. hemos convocado en Zaragoza una manifestación conjunta de todo el sector del automóvil para el próximo 21 de Enero de 2006, pues creemos que la lucha de los trabajadores del automóvil no debe estar únicamente circunscrita a las fábricas donde trabajamos diariamente, sino que también debe tener un carácter más colectivo, dado que las problemáticas que padecemos habitualmente son comunes y están originadas por políticas similares por parte de todas las multinacionales. Y además porque la nuestra siempre tiene que ser una lucha de clase, y por tanto, enfocada y desarrollada desde posiciones unitarias lo más amplias posibles.
Es por eso que os mandamos este comunicado, para informaros, y ver la posibilidad de vuestra participación en la movilización ya que este es un asunto que nos afecta a todos, por cuanto los problemas y posible deslocalización en el sector del automóvil, afecta de manera directa la economía y el desarrollo de los territorios en donde se instalan las multinacionales.
Esperando contestación, a ser posible antes del 29 de diciembre, recibid un cordial saludo. Para mayor información podéis dirigiros a esta dirección de correo electrónico cgtopel@hotmail.com
César Yagües Secretario de la Coordinadora estatal del auto de la CGT. SALUD.
