CCOO i UGT negocia la seua supremacia en el sector públic

Una concisa reflexió sobre l’efecte dels últims moviments realitzats per UGT, CCOO i els governs estatal i valencià per a escamotejar la pèrdua de representativitat real a què s’enfronta el sindicalisme institucional i groc, que tan útil li és al poder.

divendres 1 de setembre de 2006

Darrer afegit: divendres 1 de setembre de 2006

Castellano

(En valenciano más abajo)

“por el respeto a la representación de los empleados públicos y por la negociación colectiva”.

La pérdida del respeto.

Las empleadas y empleados públicos hemos perdido gradualmente el respeto de nuestros gobernantes y de la población, en general. Y este respeto lo hemos perdido en gran medida a través de nuestros representantes políticos y sindicales. Son ya muchos años sin intenciones serias de mejorar nuestras condiciones de trabajo y la calidad de nuestros servicios. Nuestros SALARIOS, vinculados a los presupuestos generales, han sido los primeros en ser sacrificados, mientras nuestros SERVICIOS esperan turno en la cola de la privatización. Año tras año, todas estas medidas han contado con el visto bueno de la parte social: firmadas por los sindicatos y aprobadas por las Cortes. Pero siempre, invariablemente, se repite la misma situación: ni los sindicalistas firmantes ni los políticos votantes nos han preguntado si era esto lo que queríamos. Es más, mientras que los políticos se escudan en el cumplimiento del programa de su partido, los sindicalistas realizan un papel aún más retorcido, intentando vendernos como buenos unos acuerdos que no lo son y tenernos lo suficientemente callados.

La representación limitada.

Aunque se nos suele incluir a todos en el mismo saco, cuando nos referimos al papel jugado por sindicatos y partidos políticos nos estamos refiriendo sólo a aquellos que ostentan la reprersentatividad efectiva. En términos de representación sindical, el sector público cuenta con una gran desventaja respecto al privado: mientras las diferentes empresas suelen tener convenios de empresa y unos comités que negocian los grandes temas - salarios, carrera profesional, salud laboral, jornada,... - en las administraciones públicas se llevan por ley todas estas materias a las llamadas Mesas Negociadoras. Con un reglamento muy estrecho, estas Mesas limitan drásticamente la representación sindical. Es por ello que, a pesar de que existen un gran numero de sindicatos y candidaturas independientes de trabajadores que acuden periódicamente a elecciones sindicales, al final han sido siempre UGT y CCOO quienes invariablemente aportaban más de la mitad del porcentaje de representación sindical. De hecho, antes eran estos dos sindicatos quienes lo firmaban todo.

El sindicalismo institucional está perdiendo gas.

La insatisfacción que han producido los acuerdos con los que regularmente nos condenan ha hecho que progresivamente UGT y CCOO, que realizan un sindicalismo institucional, fueran perdiendo su mayoría. Este fenómeno es muy destacable en las empresas públicas: Tras doce años seguidos perdiendo peso, actualmente los dos sindicatos juntos no llegan al 50% de representación, por lo que han tenido que aceptar la presencia de CSI-CSIF en el cierre de acuerdos. Sin embargo, en el sector privado, UGT y CCOO aún tienen el 80% en número de representantes sindicales. Esta tendencia en el sector de las administraciones públicas se está haciendo tan marcada que ya se preveía la necesaria inclusión de un cuarto sindicato en el llamémosle "club de los firmantes". Esto es valorado negativamente tanto por estos sindicatos como por el gobierno, al que le sale más económico contentar a dos organizaciones que a tres o cuatro,... o más. Sin olvidar la buena disposición que han mantenido los dos sindicatos para aceptar recortes sociales y dejarse "pringar" con subvenciones de formación, cooperativas de viviendas sociales, aseguradoras, planes de pensiones, etcétera.

Reforzar el “club de los firmantes”

Para evitar la ampliación del "club de los firmantes" ,el Ministro de Administraciones Públicas, UGT, CCOO y, esta vez también la CSIF, inicaron conversaciones secretas con el Gobierno para modificar la Ley 9/1987, de 12 de junio, de órganos de representación, determinación de las condiciones de trabajo y participación del personal al servicio de las Administraciones Públicas.

El 20 de junio, la Ley 21/2006 ha visto la luz, una Ley que pone aún más alto el listón de la representatividad, al constituir una Mesa General de Negociación de las Administraciones Públicas, que incluye esta vez sí tanto al personal funcionario como al laboral. Esta medida dificulta extraordinariamente el acceso a la negociación de numerosos sindicatos profesionales, sectoriales, territoriales o, sencillamente minoritarios y es especialmente peligrosa para los intereses de trabajadores y trabajadoras por que se le atribuye potestad para acordar sobre salarios y condiciones de trabajo. A su vez garantiza la presencia de CCOO y UGT en todas las Mesas Generales Autonómicas que se van a crear.

Con esta Ley en funcionamiento, todos los sindicatos alternativos de clase hemos de reflexionar seriamente sobre la necesidad de unir nuestras fuerzas o permanecer eternamente en la oposición casi invisible en la que se nos quiere encasillar.

Acuerdos en el PAVACE: el “club de los firmantes” valenciano no quiere esperar a nada ni a nadie.

Ansiosos por poner en marcha los acuerdos del año pasado, la creación del Plan de Pensiones y el aumento de su participación en los planes formativos y de incentivación del empleo, UGT y CCOO no se han podido esperar a la constitución de la futura Mesa General Autonómica de Negociación que menciona la Ley 21/2006. El gobierno Valenciano les ha dado nuevamente todas las facilidades, al incluir en los contenidos de la reunión del PAVACE (Pacto Valenciano para el Crecimiento y el Empleo) temas de negociación ajenos a su naturaleza y exclusivos del ámbito de las Administraciones Públicas. En la reunión del PAVACE dónde están presentes los sindicados UGT y CCOO, la patronal CIERVAL y la Generalitat Valenciana se ha acordado la constitución de la Mesa del Diálogo Social de la Función Pública y la aplicación del Plan Concilia a los empleados públicos sin contar con la participación de la mayoría de la representación sindical. Es la segunda vez que se utiliza este retorcido truco para aislar de las conversaciones a cualquier otro sindicato: la primera vez fue en noviembre del año pasado, cuando se trató el incremento salarial del sector público de forma totalmente sorpresiva en una reunión del PAVACE, con los nefastos resultados que ya conocemos.

Conclusión.

El mundo está al revés. Quienes nos representan, tanto la clase política como la sindical, deberían estar a nuestro servicio, y no al revés. La actuación de CCOO, UGT y los gobiernos socialistas (a nivel estatal) y popular (en nuestra comunidad) es totalmente irrespetuosa con las trabajadoras y trabajadores del sector público. No tenemos su respeto, y por consiguiente vamos perdiendo también el respeto del resto de la ciudadanía y, a veces también nuestro propio respeto. Darnos cuenta de ello es un primer paso necesario: llevar negociaciones al PAVACE, o sacar la Ley 21/2006 no son cuestiones menudas, forman parte del corazón del problema, que es la falta de democracia real que nos permita decidir sobre aquello que nos afecta.

“por el respeto a la representación de los empleados públicos y por la negociación colectiva”.

Para conocer la CIERVAL

Para conocer el PAVACE

Para conocer la Ley 21/2006

Movilizaciones

Valencià

“pel respecte a la representació dels empleats públics i per la negociació col·lectiva”.

La pèrdua del respecte.

Les empleades i empleats públics hem perdut gradualment el respecte dels nostres governants i de la població, en general. I aquest respecte l’hem perdut en gran manera a través dels nostres representants polítics i sindicals. Són ja molts anys sense intencions serioses de millorar les nostres condicions de treball i la qualitat dels nostres serveis. Els nostres SALARIS, vinculats als pressupostos generals, han sigut els primers a ser sacrificats, mentre els nostres SERVEIS esperen torn en la cua de la privatització. Any rere any, totes aquestes mesures han comptat amb el vistiplau de la part social: signades pels sindicats i aprovades per les Corts. Però sempre, invariablement, es repeteix la mateixa situació: ni els sindicalistes firmants ni els polítics votants ens han preguntat si era açò el que volíem. És més, mentre que els polítics s’escuden en el compliment del programa del seu partit, els sindicalistes realitzen un paper encara més retorçut, intentant vendre’ns com bons uns acords que no ho són i tenir-nos prou callats.

La representació limitada.

Encara que se’ns sol incloure a tots en el mateix sac, quan ens referim al paper jugat per sindicats i partits polítics ens estem referint només a aquells que ostenten la reprersentativitat efectiva. En termes de representació sindical, el sector públic compta amb un gran desavantatge respecte al privat: mentre les diferents empreses solen tenir convenis d’empresa i uns comitès que negocien els grans temes - salaris, carrera professional, salut laboral, jornada,... - en les administracions públiques es porten per llei totes aquestes matèries a les anomenades Meses Negociadores. Amb un reglament molt estret, aquestes Meses limiten dràsticament la representació sindical. És per això que, a pesar que hi ha una gran quantitat de sindicats i candidatures independents de treballadors que acudeixen periòdicament a eleccions sindicals, al final han sigut sempre UGT i CCOO els qui invariablement aportaven més de la meitat del percentatge de representació sindical. De fet, abans eren aquests dos sindicats els qui ho signaven tot.

El sindicalisme institucional està perdent gas.

La insatisfacció que han produït els acords amb què regularment ens condemnen ha fet que progressivament UGT i CCOO, que realitzen un sindicalisme institucional, anaren perdent la seua majoria. Aquest fenomen és molt destacable a les empreses públiques: Després de dotze anys continuats perdent pes, actualment els dos sindicats junts no arriben al 50% de representació, pel que hi han hagut d’acceptar la presència de CSI-CSIF en el tancament d’acords. No obstant, en el sector privat, UGT i CCOO encara tenen el 80% en nombre de representants sindicals. Aquesta tendència en el sector de les administracions públiques s’està fent tan marcada que ja es preveia la necessària inclusió d’un quart sindicat en el anomenem-li "club dels firmants". Açò és valorat negativament tant per aquests sindicats com pel govern, a qui li ix més econòmic acontentar a dues organitzacions que a tres o quatre,... o més. Sense oblidar la bona disposició que han mantingut els dos sindicats per a acceptar retalls socials i deixar-se "enviscar" amb subvencions de formació, cooperatives d’habitatges socials, asseguradores, plans de pensions, etcètera.

Reforçar el “club dels firmants”

Per a evitar l’ampliació del "club dels firmants" ,el Ministre d’Administracions Públiques, UGT, CCOO i, aquesta vegada també la CSIF, varen iniciar converses secretes amb El Govern per a modificar la Llei 9/1987, de 12 de juny, d’òrgans de representació, determinació de les condicions de treball i participació del personal al servei de les Administracions Públiques.

El 20 de juny, la Llei 21/2006 ha vist la llum, una Llei que posa encara més alt el llistó de la representativitat, en constituir una Mesa General de Negociació de les Administracions Públiques, que inclou aquesta vegada sí, tant al personal funcionari com al laboral. Aquesta mesura dificulta extraordinàriament l’accés a la negociació de nombrosos sindicats professionals, sectorials, territorials o, senzillament minoritaris i és especialment perillosa per als interessos de treballadors i treballadores per que se li atribueix potestat per a acordar sobre els salaris i les condicions de treball de tots i totes. Al seu torn garanteix la presència de CCOO i UGT en totes les Meses Generals Autonòmiques que es van a crear.

Amb aquesta Llei en funcionament, tots els sindicats alternatius de classe hem de reflexionar seriosament sobre la necessitat unir les nostres forces o romandre eternament a l’oposició casi invisible en la que se’ns vol encasellar.

Acords en el PAVACE: el “club dels firmants” valencià no vol esperar a res ni a ningú.

Ansiosos per posar en marxa els acords de l’any passat, la creació del Pla de Pensions i l’augment de la seua participació en els plans formatius i d’incentivació de l’ocupació, UGT i CCOO no s’han pogut esperar a la constitució de la futura Mesa General Autonòmica de Negociació que esmenta la Llei 21/2006. El govern Valencià els ha donat novament totes les facilitats, en incloure en els continguts de la reunió del PAVACE (Pacte Valencià per al Creixement i l’Ocupació) temes de negociació aliens a la seua naturalesa i exclusius de l’àmbit de les Administracions Públiques. En la reunió del PAVACE on estan presents els sindicats UGT i CCOO, la patronal CIERVAL i la Generalitat Valenciana s’ha acordat la constitució de la Mesa del Diàleg Social de la Funció Pública i l’aplicació del Pla Concilia als empleats públics sense comptar amb la participació de la majoria de la representació sindical. És la segona vegada que s’utilitza aquest retorçut truc per a aïllar de les converses a qualsevol altre sindicat: la primera vegada va ser al novembre de l’any passat, quan es va tractar l’increment salarial del sector públic de forma totalment sorprenent en una reunió del PAVACE, amb els nefasts resultats que ja coneixem.

Conclusió.

El món està al revés. Els qui ens representen, tant la classe política com la sindical, haurien d’estar al nostre servei, i no al revés. L’actuació de CCOO, UGT i els governs socialistes (a nivell estatal) i popular (en la nostra comunitat) és totalment irrespectuosa amb les treballadores i treballadors del sector públic. No tenim el seu respecte, i per consegüent anem perdent també el respecte de la resta de la ciutadania i, a vegades també el nostre propi respecte. Adonar-nos d’això és un primer pas necessari: portar negociacions al PAVACE, o traure la Llei 21/2006 no són qüestions menudes, formen part del cor del problema, que és la falta de democràcia real que ens permeta decidir sobre allò que ens afecta.

“pel respecte a la representació dels empleats públics i per la negociació col·lectiva”.

Per a coneixer la CIERVAL

Per a coneixer el PAVACE

Per a coneixer la Ley 21/2006

Mobilitzacions