Crítica posmoderna del cine de masas

Martes 17 de mayo de 2005

Última actualización: Martes 17 de mayo de 2005

Discursos transversales de la postmodernidad en el cine para el gran público

Las mujeres tomadas y representadas por muñecas en el cine, la artesanía y el arte, se han basado en el desarrollo conceptual, mecánico y simbólico de un ideal e ideales de hombres acerca de las mujeres, construidos y escenificados en las artes (cinematográficas, plásticas, etc.). El concepto inmanente de mujer ha sido representado en la muñeca, convertida en un juguete manipulado unidireccionalmente por el hombre, nihilizando su derecho a voz, como ha sido por ejemplo en el cine, la mujer representada por la muñeca hinchable, símil de mujer creada por el hombre por sus manos y su aire, para su beneficio fantasioso, estéril y desprovisto de comunicación. No hay nada más patético y cutre que un hombre amando o follando una muñeca hinchable. Sería como acostarse con un muerto al cual puedes mover a tu libre albedrío, lo que ha venido llamándose necrofilia. En todo caso a grosso modo la mujer ha sido objetivizada en su coseidad sexual, en su modo de aparecer en el mundo por la perversión proyectada del hombre en la mujer, desde la esclavitud de la Grecia Antigua hasta los casos de maltrato del S. XXI. En la muñeca estos deseos son sádicos, de manipulación, maltrato y fragmentación del cuerpo de la mujer (y de las mujeres), pasando por el fetichismo de una esposa fallecida, embalsamada y petrificada en el hogar de un hombre maduro y acomodado, hasta acabar en el psicoticismo de jugar con un cuerpo funcional pero sin vida, imposible reencuentro el de la vida a través de la muerte. La mujer se convierte en una muñeca mecánica, especie de autómata que reproduce los comportamientos morales y religiosos estereotipados de los cuales el hombre se siente culpable de no bien cumplir, y cuando no símbolo de la reproducción del Capital: oro, metal, poder y sexo lo recubren, expandiéndose por la ciudad de “Metrópolis”. María es la tesis marxista realizada y reproducida de la expansión de la economía local a la economía global. Es decir, la mujer expía en todo momento la culpa del hombre, su barbarie, su aculturación, el dictador y sus torturas, fenómeno extensible y reproducible en las actuales guerras, herramienta de tortura y destrucción de etnias.

Al mismo tiempo con esta perfección en la alienación de lo correcto e irreprochable, la mujer se vuelve mágica para el hombre. Por su absoluta perfección sustituye a la mujer de carne y hueso, que siempre es imperfecta por sus propias cualidades comunes a cualquier individuo. Es decir, la mujer se vuelve espíritu y entra en un plano metafísico del cual somos incapaces de sustraer nada, aunque con la evolución de los tiempos y en las democracias, logremos sustraer las virutas de una libertad perdida. Sus deseos, su intelecto, sus apetencias, sus elecciones son un mis a part para obscurecer su existencia en este mundo, eso sí, con cambios representativos de cada momento histórico. Es decir, que si la mujer existe es para el perfecto uso del hombre, para propiciarle placer, entenderlo todo y callar, maniqueísmo del borracho, absurdo y nostálgico de poder.

La muñeca comprende toda la realidad del hombre-dictador, porque no tiene capacidad de responder, de comprender, es inerte, por no obedecer a las reglas de la comunicación. El hombre ya no espera nada de la mujer más que su apariencia imitada por una imagen, de vuelta a la Grecia Clásica, mimesis, la mujer es una imitación de la naturaleza, por lo tanto no es real o existente, tesis defendida por Lacan de que la mujer no existe. La mujer pasa de ser una realidad ontológica a un concepto ideal y del ideal a un objeto sin cualidades existenciales. En esencia, la mujer se convierte en una imagen para el hombre y del hombre, algo absolutamente aterrador. Es una especie de fascismo falocrático llevado a su término en la forma de la muñeca. Ésta podrá ser constituida de materiales diversos, tener más o menos cualidades supuestamente subjetivas, como enunciar una frase, que no será ni verdadera, ni falsa, sino enigmática; pero será siempre un objeto mecánico creado también por un hombre para satisfacerle en su voluntad de perfección perversa. El cuerpo de la mujer se convierte en una ciencia, la ciencia de la tortura. El hombre es creador y la mujer criatura, Dios reencarnado en el hombre y la mujer castigada y diseñada a partir del hombre. Desde el Medievo a la Ilustración. Fantástica perversión que tiene algo de atractivo estético a los ojos de los voyeurs, pero que es indigna en cuanto al tratamiento denigrante de la mujer. La muñeca es la representación de la realidad social del maltrato y la opresión transhistórica de la mujer, denunciada por el feminismo radical.

Las artes han evolucionado no sólo en razón de la invención de nuevas técnicas y en su aplicación estética, sino también en la elaboración de discursos consecuentes con los cambios de la realidad humana y las libertades conseguidas por los estados democráticos. Sin embargo hay determinados discursos que hoy en día han quedado obsoletos y que sin embargo posibilitan ejercer un tipo de políticas y éticas, que terminan en tesis revisionistas de la historia, las cuales caen en el cliché y su mimesis, reproducida en la pantalla, el director/a y en el espectador/a. Como dijo Walter Benjamín en La era de la reproducibilidad del arte: el arte reproduce, por medio de diferentes medios fruto del avance del capitalismo, los fascismos, y su fundamento se encuentra en la imitación y la reproducción, no en la originalidad y la diferencia.

Si bien el arte puede ser un vehículo transformador de la sociedad e instrumento crítico de análisis, denunciando la realidad de la violación. Como en IRREVERSIBLE de Noé, quien nos muestra una violación desde el principio al fin, siendo partícipes de ella, hasta resolver el dilema moral, desde que la mujer atraviesa el puente hasta que yace en el suelo violada. Es una secuencia donde nuestra decisión queda suspendida por el horror de la escena que imaginamos, pero que nunca habíamos visto.

A continuación voy a mostraros un film donde se utilizan estos discursos. Un film destinado a todos los públicos de producción norteamérica, con Jennifer López, en “La celda”. El nombre alude a la propia prisión de la mujer, la cual debe liberarse de su mayor carcelero, las psicopatías sexuales de una humanidad falocrática, que sólo la heroína virgen-psicóloga y madre, en una palabra objeto, deberá resolver con la ayuda de un policía.

La escena que nos interesa aquí en relación a la noción de mujer y su categoría de muñeca en el cine, viene asociada a una nueva categoría de Mujeres zombis o muertos-vivientes, disecadas pero móviles, autómatas atadas al modo de una instalación artística, que existen en el universo simbólico del psicópata. Una multiplicidad de mujeres atadas en un subterráneo incógnito. En la realidad, esa fantasía de mujeres mecánicas disecadas, es realizada por el psicópata en el rapto, una tortura hidrófila (fruto de su trauma) y el placer sadomasoquista de colgarse en el aire y masturbarse acompañado del dolor de su piel estirada, antes el cadáver de la víctima. Mujeres que serán enterradas por el agua si el enigma del psicópata no es descubierto y su lugar de actuación. Estas mujeres residen en el inconsciente del sueño del psicópata, con lo cual han sido asesinadas. La mujer psicóloga queda atravesada por el cuerpo policial y psicológico, teniendo el poder a través de la maquina de adentrarse en el psiquismo del psicópata, en su mundo simbólico. Ésta acompañará la terapia del sujeto, una nueva terapia del S. XXI: psicoanalítica y virtual, hacia la emancipación de la tortura paternal. Porque es ahí donde reside el ser tierno del psicópata, la víctima que más tarde devino en monstruo. Cada mujer asesinada es una pieza en el puzzle de la educación, el sistema familiar y el contexto del psicópata. El sufrimiento de las mujeres es debido a la deshumanización de la estructura familiar, la violencia paterno-filial transferida al odio maternal y misógino. La educación falocrática destruye el vínculo con la mujer, la formación y la aceptación de la identidad femenina en el niño. El psicópata es psicópata por el suceso traumático asociado a la sexualidad infantil, cada deseo del niño es castigado por el padre, el deseo asociado a la mujer es transferido al odio del padre por las mujeres, las cuales son para él prostitutas. Jennifer López será la virgen salvadora vestida de azul y con el sagrado corazón salvará al niño de su transformación en diablo, es decir, en psicópata. El niño escapa de las mujeres, y mientras la psicóloga lo persigue por su subconsciente, un caballo se partirá en fragmentos. El niño ha perdido la juventud y la fuerza, hoy en día es frágil y por eso es un psicópata. La psicóloga intenta comunicarse con él. En una escena el psicópata, hombre musculoso y frágil a la vez, habla con ella delante de su última víctima, con las manos ensangrentadas, el cuerpo femenino yace muerto en la bañera. La psicóloga no lleva bien la terapia y sabemos que hoy en día las terapias con psicóticos son escasas, cada desliz provoca la rabia y frustración del psicópata, que desliza sus manos para ahogar la ciencia, que es la mujer incapaz de resolver el enigma.

Sin embargo el enigma está en el agua: el psicópata tortura a sus víctimas y las asesina ahogándolas en el agua, porque quiere crear cuerpos perfectos, humedecidos y blanqueados con lejía, que serán expuestos en su propio museo de los horrores. Si el mundo no entiende o encuentra la terapia para este síntoma de las sociedades, el horror avanzara hasta tomar formas insospechadas de destrucción y entonces los sexos estarán destinados a no entenderse, muerte del platonismo. El ahogamiento de sus víctimas es la consecución de una estética, que corrobora los deseos del padre tótem. Si las mujeres son unas putas, el psicópata piensa en la cristalización de su personalidad, que habrá que reducirlas entonces a la nada, pero obteniendo los obsequios de la victoria. Al psicópata no le interesa follárselas. Cualquier cabrón de poca monta hubiera hecho eso, pero no, él quiere crear una estética nueva, quizás la de los nazis o la de la ocupación japonesa, o Chechenia, quizás el psicópata sea Rusia ocupando Chechenia y cometiendo atrocidades a las mujeres chechenias. Quizás Putin haya recibido la misma educación que el psicópata de este film. Pero aquí aparece como locura y allá como política, sin embargo ambas son locura política y hoy en día las torturas de género se utilizan como estrategia militar diseñada por psicólogos y militares después de la II Guerra Mundial. Los campos de exterminación sirvieron de laboratorios de experimentación humano para escribir libros de tortura y hacer avanzar la ciencia médica y militar.

En fin, la mujer es un instrumento político, estético subversivo, para acabar con el adversario. Cuentan una de esas torturas consiste en mostrar a un intelectual rebelde las bragas de su mujer manchadas de sangre junto con la grabación de su mujer siendo violada. Los hombres ante esta tortura caen inconscientes, olvidando gran parte de su memoria.

Esta es la realidad de la mujer en la actualidad, instrumento político y de tortura, realización del indigenismo, desaparición de la diversidad y reproducción del genocidio. Porque la mujer no es cosa u objeto, es subjetividad múltiple y diferente, otra individualidad desde lo único de su ser en el mundo. Si bien hay mujeres policías que degraden a otras con palizas en un portal, en un camión policía o en una comisaría en Barcelona, o mujeres norteamericanas que humillan a iráquies desnudos y mortificados, han existido mujeres y existen contra la guerra desde la Antigua Grecia hasta nuestros días. Mujeres individuales sublevadas contra toda forma de opresión.