EL 1º DE MAYO 120 AÑOS DESPUÉS

Como en 1886, seguimos luchando por los derechos de los trabajadores

Jueves 4 de mayo de 2006

Última actualización: Martes 25 de julio de 2006

En este 2006, en que tantas efemérides se están celebrando, no se conmemoran únicamente los 70 años de la II República y los 75 de la Revolución Española; también la histórica jornada del 1º de Mayo cumple años, en concreto120. Como es sabido, en esa fecha del ya lejano 1886 se declaró una huelga en Estados Unidos para exigir la jornada de las 8 horas de trabajo. Como consecuencia de la represión que sucedió a las luchas obreras por la reducción de la jornada laboral, ocho trabajadores anarquistas fueron condenados a muerte, tras una farsa de juicio, muriendo finalmente cinco de ellos en la horca. Otro se suicidó en su celda y a los dos restantes se les conmutó la pena capital por la de cadena perpetua.

Parecerá baladí hacer este pequeño apunte histórico sobre unos acontecimientos tan lejanos en el tiempo y en lo geográfico. Sin embargo, para los anarcosindicalistas y para el resto de trabajadores del mundo, aquel 1 de Mayo ha de estar presente en nuestro recuerdo por su profundo significado épico y por la trascendencia que ha tenido en las conquistas sociales y laborales posteriores.

Volver la vista atrás, viajar por ese siglo largo de sindicalismo, no sólo nos permite recordar los sacrificios y la sangre que cualquier avance de las clases populares ha supuesto, sino que nos puede ayudar a valorar los derechos que todavía nos quedan y a comprometernos a pelear para que nuestros hijos no tengan que vivir bajo una legislación laboral que cada vez se va pareciendo más a la que padecían aquellos obreros del siglo XIX.

Es curioso que habiendo transcurrido más de un siglo desde la consecución de la jornada legal de las 8 horas, todavía en pleno siglo XXI muchos trabajadores sigan teniendo jornadas superiores a las cuarenta horas semanales; bien sea porque los bajos salarios -y el consumismo en el que nos han metido- les obligan a tener que recurrir a las horas extraordinarias y el pluriempleo, o porque la precariedad de los contratos da a los empresarios la impunidad absoluta para que impongan a sus asalariados la realización de más horas de las estipuladas en los convenios, incluso pagándolas como normales... ¡o sin pagarlas!

Hay otro aspecto de la precariedad que no podemos olvidar en un día tan señalado como éste. Nos referimos a la siniestralidad laboral, esa lacra que se cobra todos los años la vida de mil trabajadores y que deja secuelas, a veces irreversibles, en algunos miles más. Pese a que se ha comprobado que son los trabajadores de subcontratas, los inmigrantes sin papeles ni derechos y los jóvenes afortunados con un contrato-basura los más firmes candidatos a sufrir accidentes, se siguen manteniendo en vigor -y empeorando con cada nueva reforma laboral- todos esos tipos de contratos temporales que impiden a los trabajadores no sólo exigir sus derechos en materia de seguridad en el trabajo, sino poder denunciar a las empresas que no facilitan las medidas y prendas de protección, porque saben que al poco tiempo se verán de nuevo en la calle.

Para la CGT la recuperación de la capacidad organizativa y de resistencia de los trabajadores, su voluntad para transformar la sociedad y acabar con las injusticias dentro y fuera de la empresa, pasan por la participación y la toma de decisiones de los propios afectados en los asuntos colectivos. Ni la apatía y la resignación en que nos han sumido los llamados agentes sociales mayoritarios, ni la delegación de nuestras responsabilidades en manos de organismos y organizaciones, que ya han demostrado sobradamente de qué lado están, son caminos adecuados para defender nuestros derechos y seguir mejorando las condiciones de vida de nuestras familias.

Es participando, decidiendo, luchando solidariamente, no aceptando ningún recorte, etc. como podremos recuperar el orgullo de ser obreros conscientes y responsables. Por eso, en este 1º de Mayo de 2006, la CGT convoca a todos los trabajadores a sus manifestaciones y actos: a salir a la calle, a participar y a reivindicar, a defender el trabajo y el bienestar que otras generaciones nos han legado con su lucha permanente. Y lamentamos tener que hacer este llamamiento al margen del sindicalismo oficial, pero la historia reciente nos demuestra que ya no es posible compartir la celebración de esta jornada tan especial con organizaciones que el resto del año se lo pasan pactando, recortando, firmando... a espaldas de los trabajadores y, lo que es todavía más grave, en contra de los intereses y los derechos de la clase trabajadora.

Antonio Pérez Collado