La precarietat al treball posmodern

dijous 26 de maig de 2005

Darrer afegit: dijous 26 de maig de 2005

La incapacidad de sustraerse al orden real del Capital, en la forma del trabajo condiciona otra realidad abierta que es la vida familiar y intelectual de las individualidades múltiples alienadas por su necesidad imperiosa de una independencia económica irrealizable, que les saque de la "lógica de la necesidad y de la precariedad" que enuncia Herbert Marcuse en "El hombre unidimendional" aplicada por los títeres del mercado del Capital. Sólo es posible dentro de otro orden caótico y homeostático de tipo anticapitalista y asistémico.

El control sobre los trabajadores se establece por el medio de la presión que ejercen mandos intermedios mediocres (en sus capacidades técnicas) que por una cantidad ínfima aumentada a sus salarios y el posicionamiento en un status superior a la del lumpen, logran ejercer así indirectamente, los mandos superiores sobre los intermedios una presión real que se traduce y se ejerce con malas formas de coacción en la ilusión depositada en el aumento de la producción o progresión en terminos fabriles. Cuando lo que se logra es el deterioro de las relaciones interpersonales en el mundo laboral y el empeoramiento de las condiciones subjetivas de los trabajadores. Disminuyendo así la variable económica "producción" y la variable psicológica de "satisfacción laboral".

El desconocimiento de las empresas de este tipo de variables, posibilita una ingeniería social desde la empresa al colectivo de trabajadores que no logra ni motivar ni adaptarse a las necesidades. La política es otra, la de la empresa...Ejerce presión hasta la extenuación de la prole y la subtitución de ésta en el justo momento en que su "fuerza de trabajo" está quemada, lo que viene llamandose "burn out" y se sustituye por una fuerza de trabajo motivada de entrada por unas condiciones o ofertas de empleo inexistentes o precarias. La política de la gran empresa y mediana empresa es crear empleos no durables en los que la formación obligada de reciclaje no es pagada, utilizando el tiempo de los individuos múltiples trabajadores contratados o en aras de ser contratados, cuando la ley obliga ha indemnizar la formación que ellos si que cobran.

Una vez, dentro del puesto de trabajo, los trabajadores son presionados para que actualizen sus conocimienots continuamente en el tiempo de trabajo y fuera de él, ocurriendo una "subsunción real" de la cual hablaba K. Marx en su cápitulo inédito. Son tratados cómo máquinas o receptáculos pasivos de información que deben aglutinar toda información de las operativas cómo si fuera una realidad alcanzable, la de ser máquinas o maquinaria. Cuando de lo que se trata es de ir más allá dentro de la mentalidad de la empresa, ella se pregunta: ¿Hasta dónde puede llegar el sujeto trabajador en su sumisión a la empresa, adaptación y supeditación a las necesidades ficticias que produce el Capital sobre la masa de consumidores?. Estos consumidores se comportan con la masa de trabajadores en un orden de jerarquía elevado que permite abusar de los trabajadores en base a la publicidad establecida por medio de los mass media en la vida mental de la comunidad de origen. Una de estas estrategias publicitarias consiste en transformar la realidad concreta de un cuerpo, cómo es el del proletariado en un dibujo animado tridimensionalmente por 3d de una especie de super-imbécil siempre disponible a las demandas del consumidor, es decir, el trabajador es el consolador con el que se consuela el consumidor expresando éste todas sus pulsiones violentas a las victimas de la opresión constante ejercida desde la ingeniería socio-laboral de la empresa jerarquizada horizontal y verticalmente; porque al final de la cima lo que hay son hombres grises con corbatas, aunque los puestos intermedios los cubran hombres o mujeres tatuados y demás.

Estos mandos intermedios son extraidos de sus puestos de masa proletaria provocando unos cambios inusitados en aquel que era masa y que ahora logra diferenciarse del resto. Olvidando este proceso de diferenciación privilegiada que en el seno del trabajo puede provocar abuso labor o "mobbing" ejercido diariamente a través de nuestros cuerpos y mentes proletarias. Si bien, Paul Virilo estaba convencido que la era postfordista había integrado al interior de la fábrica las capacidades lingüísticas de la múltitud, es verdad, pero sólo en lo que concierne a las funciones laborales desempeñadas en la consecución de objetivos laborales.