Comunicado

Lamentable espectáculo el de los políticos valencianos, al subirse los sueldos un 40%

Mientras, para los trabajadores siguen los recortes y las reformas

Miércoles 7 de julio de 2004

Última actualización: Lunes 12 de julio de 2004

La CGT quiere unir su voz de protesta a todas las que se han levantado, anónimas en su mayoría y silenciadas por los grandes medios, en los últimos días tras conocerse que los diputados de las Cortes Valencianas han acordado (por unanimidad; en esto sí que están siempre de acuerdo) aumentarse diversos conceptos retributivos en unos porcentajes que van del 14’8% al 44’2%, según los cargos y responsabilidades. Pero en ningún caso dicho porcentaje es el aplicado recientemente al SMI (salario mínimo interprofesional) que los socialistas han “elevado” en un 6’6%, con la promesa de que dentro de cuatro años dicho SMI ya se sitúe en los 600 euros (cien mil pesetillas para el 2008). Mucho menos los mencionados incrementos de sus señorías han tenido en cuenta la subida media de los convenios que se aplican al resto de mortales, y que van de 0% al 2’5%; o sea que la inmensa mayoría a duras penas recuperamos lo perdido por la subida del IPC.

Lo curioso del caso es que no partimos de unos sueldos bajos que haya que ir actualizando mediante subidas del cariz de las comentadas, ni mucho menos, estamos hablando de sueldazos que oscilan entre más de 50.000 euros anuales (más 8 millones de las antiguas pesetas) del último diputado a los 150.000 euros (25 millones largos de pesetas) que se embolsa el honorable (¿) president de les Corts.

La CGT considera que con semejantes personajes no son necesarias campañas abstencionistas, pues son los propios políticos los que se labran su propia mala fama y los que hacen ver a la gente sencilla y trabajadora que lo que más preocupa a los supuestos representantes del pueblo es su situación económica y social, su futuro de lujo. Si a esto añadimos que los sindicatos oficiales, la CEOE y el gobierno del PSOE ya están negociando una nueva reforma laboral que flexibilice todavía más las condiciones económicas y sociales de la clase trabajadora, veremos que de las siglas PSOE ya sobran dos letras.

Es de suponer que el portador de la eterna sonrisa (ZP) y esperanza, para algunos, de regeneración de la política española no es desconocedor de lo ocurrido en la Comunidad Valenciana y que su silencio equivale a una aprobación, puesto que de lo contrario ya debería haber llamado al orden a su gente en esta Comunidad y corregido el tremendo insulto que los diputados de izquierdas (se supone que los del PP no deben tener problemas de conciencia) han lanzado a la cara de las miles de familias valencianas que no sólo no pueden comprar un piso, sino que ni tan siquiera llegan a fin de mes con los salarios que cobran (la mayoría a duras penas pasa de los 1.000 euros).

Antonio Pérez Collado Sec. Comunicación de CGT-Valencia