Resistencias irresistibles
dimarts 17 de maig de 2005
Darrer afegit: dimarts 17 de maig de 2005RESISTENCIAS IRRESISTIBLES: Anarquía y filosofía, de Max Stirner a Paolo Virno
¿Quién es Max Stirner?
En primer lugar decir que Max Stirner es un pseudónimo que esconde el nombre de Johann Caspar Schmidt , como si se tratara de un pasa-montañas que le protegiera de la censura de la época, devota y cerrada, para no perder así su puesto de profesor de jovencitas. Max Stirner nace en Bayreuth, Baviera en 1806. Había seguido los cursos de Hegel y Feuberbach.
Max Stirner es alguien único dentro de la Filosofía. Un individuo que ha sabido crear una distancia con los intelectuales de su época (el círculo hegeliano y las ideas post-feuerbachianas). Superando las críticas hechas ya al cristianismo por Feuerbach en “La esencia del cristianismo”, por Strauss en la “Vida de Jesús” y por B. Bauer en la “Cuestión judía” o en Judenfrage y siendo el eje fundador de lo que hemos llamado más tarde materialismo dialéctico o marxismo. Max Stirner seguramente había enseñado a Karl Marx la relación materialista y no espiritualista de las interacciones entre individuos. Lo que hemos llamado materialismo dialéctico es el método de la dialéctica deconstructiva (Llamo de esta forma al método propio de Max Stirner) en Max Stirner.
Su obra más conocida es un gesto filosófico, titulado El Único y su propriedad. Escribió también varios escritos como Réplica de un miembro de la parroquia berlinesa contra el escrito de 57 pastores berlineses: la celebración cristiana del domingo, una palabra de amor a nuestra parroquia, que fue prohibido el 3 de febrero de 1842. En éste aconseja a los curas que utilicen en las iglesias, y fuera de ellas, un discurso que nos hable de hombres libres y que recupere la frescura del discurso libertario. Volver a la época de la Roma pagana cuando los templos quedaron vacíos.
En abril de 1842 publica en la Rheinische Zeitung El falso principio de nuestra educación, donde establece las bases de la crítica institucional y propone la aplicación de nuevas pedagogías, introduciendo conceptos capitales como voluntad de saber y voluntad de crear. El placer en relación con la educación fomentará individuos libres, más allá de sus realidades materiales y espirituales, si es que éstas existen; del realismo (cantidad de materiales impuestos por la vida) y del humanismo de Theodor Heinsus Concordat (siglo XVII, principios del aufklarüng, interpretación de la Biblia y textos antiguos). Pensamientos y conceptos que nos unen con la crítica tardía de F. Nietzsche Sobre el devenir de nuestros establecimientos de enseñamiento.
Escribe también en junio de 1842 sobre arte en un artículo titulado Arte y religión , en el cual expone la relación entre el arte y lo divino, entre el artista y la criatura. El arte como vínculo con lo divino, lo sagrado y la disociación del sí mismo que es nihilizado. Se abren así las puertas del no-arte, es decir, del arte de la vida, que es aquél que destruye sus relaciones con lo divino o sagrado.
En 1844 aparecen otros dos artículos. El primero es El Estado fundado sobre el amor , donde articula que la existencia de toda forma de poder, en concreto aquí la del Estado, subsiste gracias al amor desinteresado de los individuos a una instancia superior (ver Dios, por ejemplo), que aquí se desplaza al ser supremo, que es el Estado. El amor para Max Stirner es la última expresión de sumisión voluntaria del individuo, el acto de mayor nobleza en todos los órdenes de sumisión posibles. El único gesto justificable de servidumbre: la servidumbre voluntaria al deseo del otro. Si bien esto no excusa la devoción religiosa de cara a las instancias divinas y estatales o no estatales. Yo mantengo mis vínculos por amor a mi amo o señor (Jesús, mi jefe en la fábrica, etc.), mis maestros (el cura, el profesor, etc.), mis ideas revolucionarias (otro mundo posible), etc. El amor será también el principio que borra mi individualidad dejándome llevar por alguien.
En cuanto al segundo artículo, sobre la larga discusión entorno a la obra Los Misterios de París de Eugène Sue, es una crítica destructiva contra la moral de la época, en concreto contra la moral liberal que se estaba instalando . La mujer, que era prostituta y que ahora quiere transformarse, a través del camino estricto de la virtud, en casta y recuperar la inocencia perdida, inalcanzable. Su rigidez hacia esta nueva vida no será suficiente para hacer disolver las cicatrices de la promiscuidad. Para su padre es inaceptable e imposible olvidar el pasado, aunque el comportamiento de su hija sea digno de aprobación, implacable. La Madre Marcial representa la firme intención del vicio. Rodolfo, la creencia en la virtud.
El Único y su propriedad aparece en noviembre de 1844 (con la milésima 1845). Agita el mundo intelectual de la época y conlleva la exclusión y auto-exclusión de Max Stirner, después, las violentas y viscerales opiniones, como la de Karl Marx, más cercanas de la ideología que de la crítica en sí. En Der heilige Max (Santo Max), en los volúmenes III y IV de “Documente des Sozialismus”. En francés, en el tomo 7 de las “Oeuvres philosophiques de Marx”, III parte de L’idéologie Allemande, editorial Costes. Karl Marx acusa a Max Stirner de "metáfisico ignorante, frágil imitador de Hegel, filosófo desorientado, hombre que en su imaginación se apropia de todas las cosas y que no entiende nada; reflejo de una filosofía de la pequeña burguesía, charlatán sentimental en teoría y reaccionario en práctica. En resumen, al mismo tiempo Don Quijote y Sancho Panza."
Opinión de tipo personal sin razón ni crítica. Creemos estar delante de un discurso de tipo fascista. Max Stirner, que considera que la filosofía va más lejos de la crítica y que es más que la crítica de la crítica. Otras críticas le harán también autores como Feuerbach, Szeliga y Hess. Él responde no con críticas, sino con explicaciones sobre el Único: "El Único no es un nombre; él quiere alcanzar alguna cosa distinta de la que dice, dándote el nombre de Louis no se refiere a ningún Louis en general, sino Tú, para quién faltan las palabras."
De 1845 a 1847, emprende la traducción de obras de economía, las de J.-B. Say y de A. Smith. En 1852, publica la Historia de la reacción.
Su método es la dialéctica llevada a la agonía, que termina en un plano de inmanencia, como en Gilles Deleuze.
El Único y su propiedad empieza y acaba con la frase: yo no he fundado mi causa sobre nada. Esta nada es una nada creadora, que estrangula las instancias invisibles del poder, encarnadas en ideas fijas o prefijadas, que pueden caer en el fanatismo (fanum) o en forma de un Dios desdoblado en infinidad de apariencias discursivas: liberales, humanistas, socialistas y políticas. Su influencia recae también sobre nuestro cuerpo, sobre nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, ideas y comportamientos. Es decir, los resultados son un individuo desubjetivizado por el poder o la creación de subjetividades terroristas contra la emancipación del individuo.
El individuo libertario transpone su libertad, que no le es propia y que le es inaccesible, al valor de propiedad, la cual transforma a su vez en su condición de infinidad de posibilidades de aprehensión del mundo, en sus cualidades distintas y materiales. Así el individuo se transforma, a través de la acumulación de propiedades que le son propias, en un propietario, permitiendo también un no-lugar igualizador (igualitario), donde todas las clases se disuelven y el mendigo, con su tropa de mendigos, puede acabar en palacio.
Max Stirner construye una genealogía de rebeliones fallidas desde la antigüedad hasta la modernidad del siglo XIX, deducida de efectos exteriores de “fuerzas irresistibles”. Las rebeliones y sus confrontaciones con las instancias del poder, invisibles y visibles, que afectan al individuo en forma de fantasma para introducirse en lo más íntimo de la vida. Esta idea nos acerca al constructo de “bio-política” de Michel Foucault. Según el punto de vista de Max Stirner, es a través del influjo de estas fuerzas o resistencias físicas que se van a cumplir las resistencias políticas. Es decir, desde la intimidad del individuo hacia su exterioridad.
El “Único” de Max Stirner es el individuo o individuos que hacen conscientes estas fuerzas irresistibles contra el poder establecido en diferentes épocas: la antigua y la moderna, hasta la puesta en marcha de Resistencias Irresistibles, que saldrán del individuo para combatir las fuerzas que le son exteriores. El “Único” de Max Stirner es el egoísta que busca el disfrute de sí mismo, con la abolición a priori de instancias superiores (Dios, la ley, la humanidad, el hombre, etc.) y también el ser, considerado como sustancia o substrato desubjetivizado. Al “Único”, después de haberse arrancado las máscaras del cristianismo, del humanismo, del socialismo, de la filosofía y de la crítica, solamente le queda el egoísta o la bestia . La cual representa la figura del criminal para el Estado y la sociedad. El egoísta descubre su fuerza y la de los otros individuos como un concreto que se suma. Sus relaciones serán fundadas sobre pulsiones egoístas. Esta forma de relacionarse, que es el asociacionismo de egoístas o la asociación de egoístas, es la que pervierte en menor medida la libertad de los individuos. Porque ésta no es religión. Es decir, no nos vincula con lo sagrado como lo hace la comunidad, la cual se basa en vínculos sagrados de raza, nacionalidad, religión, etc. Su adhesión y su cierre es posible sin tener nigún tipo de contrato entre individuos. Es una rescisión o ruptura de la relación contractual. Y no un contrato de rescisión.
La autonomía de C. Castoriadis, que nos autolimita y nos autoinstituye, destruyendo toda instancia exterior como es el Estado, ha sido fundada a partir del caos y de la nada reciclable de utopías. Es aquí donde aparecen las multitudes plurales y cosmopolitas de Paolo Virno, que son individuos que trabajan por la desaparición de todo tipo de poder estatal y no estatal, es la marcha infinita del éxodo. Ambas, determinadas filosofías prácticas, son como una continuación del proyecto emancipador de Max Stirner, una filosofía política que se interesa en la psicología del individuo, en el trabajo, en la familia, en la fábrica, más allá del freudismo y del marxismo. También existe una conexión entre el constructo el Único y las pre-singularidades singulares de Giles Deleuz, el superhombre de Friederich Nietzsche, el super-sí-mismo o alter-ego en S. Freud y la deconstrucción o desprecio del sí mismo en Michel Foucault.
Podemos decir que las filosofías de vanguardia nos hablan de la deconstrucción del sujeto a partir del conocimiento de macrodispositivos y microdispositivos de poder, a nivel de estrategia y táctica que ejercen su influencia sobre el individuo. El conocimiento de las tecnologías del sí mismo por el poder y para el contrapoder. Esbozo de filosofía anarquista . No lugar donde coinciden la filosofía y la anarquía en su sentido etimológico, filosofía sin tutela, o como se le ha querido llamar, no filosofía.
La producción de subjetividades y la reapropiación de subjetividades por parte del poder y las posibles creaciones de subjetividades devastadoras de toda forma de poder. En dos palabras: Resistencias Irresistibles . Si hemos descubierto que toda forma de poder se actualiza por medio de saberes mayores y menores (como ejemplo de los primeros, las Matemáticas y de los segundos, la Filosofía) sobre el sí mismo, entonces el sí mismo deberá a su vez actualizarse, para ser actual a las fuerzas exteriores e interiores que se hacen eventos en el dominio de lo vivido .
La multiplicidad de existencias se transforma en acontecimiento, en el momento en que los espacios de liberación individual y de grupos (esas fuerzas sumadas de voluntades egoístas de las que hablábamos en relación al asociacionismo stirneriano) se han convertido en un abismo para la maquinaria y la máquina del poder. El individuo único y en rebelión, que sólo puede sobrevivir y vivir de lo imposible (como el emperador Calígula , en Albert Camus, que pide a sus ministros que le traigan la luna y que muere asesinado por ellos mismos de cara al espejo); aumentando así sus condiciones de posibilidades que todavía él desconoce. El individuo o los individuos, aquí son absorbidos por el cosmos o el sin fondo de C. Castoriadis, voluntad reciclable de existencias. Nunca hemos estado tan cerca de la cosmogonía. Hablamos aquí de fuerzas del afuera que son la posibilidad de concomitancia de existencias, a través de tecnologías de exploración y de explotación del sí-mismo en su singularidad extravagante y arrogante. Su Único .
Estas fuerzas son movimiento de decadencia de toda forma de poder, por la capacidad de afirmación y liberación de los individuos, en un mundo no dado. Es decir, un mundo de ilusión, donde todo sistema se destruye y nada podemos saber de un a posteriori . Como en Paolo Virno, las multitudes se ponen a trabajar en la destrucción de toda forma de poder y no permiten ninguna posibilidad de que un poder cualquiera se instale en su lugar. Que no pasemos de ídolos antiguos a nuevos ídolos, como dice primero Max Stirner y luego F. Nietzsche. La destrucción de los ídolos es necesaria para hacer consciente el devenir.
Aquí quedan explícitas las propiedades del Imperio y la sola (única) paz posible. La de la rebelión.
Max Stirner es un historiador de lo subterráneo, de la individualidad desdibujada por la sociedad. Él nos habla del gran olvidado de la historia, el individuo único que somos cada uno, en lucha continua por existir en su originalidad, en una sociedad creada por ingeniería social para la exterminación de esa originalidad. Todas las organizaciones sociales, unas más que otras, tienen como misión la disolución del individuo en la masa adiestrada que endereza cada gesto con una ínfima mirada. Las sociedades, nos dice Max Stirner, se deben constituir sobre la base de la posibilidad y del hecho de la existencia de la multiplicidad de existencias. No bajo la estrategia de la homogeneización del individuo, eliminando la originiladidad y la diferencia y su pensamiento propio traducido por el de todos. Un mundo que no respeta la unicidad del individuo en su idiosincrasia no es un mundo para ser vivido. Sino un mundo de lucha por la vida y disfrute de esta existencia auténtica, perseguida por fuerzas de orden normalizador de la conducta y la cognición. Somos castigadores que se autocastigan y castigan al otro, para nunca poder ser quienes somos, destinados a no poderlo saber por las reprimendas estúpidas que nos autoinflingimos y que nos enseñaron las éiltes o clases dominantes por medio de la educación, la religión, el trabajo, etc...Un mundo de homos humus castigadores, que nos devuelven y nos hacen volvernos a nuestras casillas, de las que nunca deberíamos haber salido. La imagen extrema deducida de este predicado es el campo de concentración, la tortura, etc. No puedes ser ni lo que tu especie ha hecho de ti, como por ejemplo ser negro o disfrutar de tu negritud : siempre habrán polvos blancos para maquillar esa negritud .
Hay una caída en toda forma de contestación contra el poder, la mirada de los otros se incrusta en el pánico de volver a ver al superhombre, que coexiste al mismo tiempo con la presunción, por parte del hombre rebelde, de la presencia de una anestesia compartida por la masa a nivel de imposibilidad creativa de contra-poder. “Está loco por rebelarse”, pero nosotros morimos de envidia de hacer, o saber estar ahí, donde nadie es capaz de estar. En rebeldía.
¿Cómo despertar el anhelo de una individualidad perdida?. Las respuestas que deberían aportar todas las izquierdas giran entorno a la constitución de una organización social que salvaguardara en su totalidad y en su posibilidad de progeso original y diferenciador de las múltiples individualidades.
¿Cómo hacer coexistir las multitudes de individuos únicos sin hacer desaparecer su originalidad? Esta es la cuestión política todavía no resuelta, donde reside el secreto de la libertad del individuo y de las colectividades. Stirner nos contesta que no la esperemos y luchemos por ella en un mundo todavía inexistente.
Por José Ignacio Benito
- Missatge 1
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23 de maig de 2005
> Resistencias irresistibles
Estaria bé que parlares de la crítica, fins a cert punt poderosa, que molts pensadors anarquistes fan a l’anarquisme individualista (que té en M. Stirner el seu oritge ideològic) i qué respondria, segons la teua opinió, Max Stirner a estes crítiques.
Per exemple, recorde una que Malatesta fa a l’anarquisme individualista en el sentit de que, per a ell, els anarquistes, com a essers humans, son essencialment, èssers socials i que, per tant, qualsevol fugida de este "socialisme" inherent, ha de ser, per tant, negatiu per l’avançament de la humanitat.
¿Qué penses tú?
Manuel.
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per Josep Ignasi Benito Climent, Juny de 2007
> Resistencias irresistibles
Perdona per respondre tard. Crec que Malatesta i Stirner estarien totalment d’acord, perquè Stirner és el primer en propossar l’associacionisme d’individus. Encara que la dreta haja introduit el discurs del perill de la individualitat. L’individualitat hi ha que explotar-la i unir-se els uns als altres en la diferència. L’associacionisme de Stirner és el dels individus únics o egoistes associats per una mateixa causa, que no és la del partit, ni de religió per exemple. Sinó una relació de forces que lluiten contra qualsevol forma d’opresió. Lloc: http://www.amorsurreal.bitacoras.com
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