Comunicat de Premsa
Sobre Fidalgo y su política antiobrera
FIDALGO (CC.OO.) PIDE AL GOBIERNO QUE EL SMI Y SUS FUTURAS SUBIDAS NO REPERCUTAN EN EL INCREMENTO DEL SUBSIDIO DE PARO
Miércoles 26 de mayo de 2004
Última actualización: Lunes 12 de julio de 2004Y como resulta que en esa clase política tienen ya merecidamente ganado un puesto honor los líderes de los dos sindicatos más dóciles y mayoritarios (no se concibe hoy día lo uno sin lo otro), con inusitada frecuencia tanto Cándido Méndez como J. María Fidalgo, o cualquier dirigente autorizado de ambas organizaciones, se suman a este despropósito y, libres de cualquier lastre sentimental o moral, se tiran a la piscina del pensamiento único, aportando soluciones a las demandas del capital que los mismos empresarios dudarían de proponer temiendo, precisamente, desatar las iras y las protestas de los trabajadores, con los líderes sindicales a la cabeza de los tumultos.
No es la primera vez que CC.OO. “adelanta por la derecha” a UGT (basta recordar la firma del Pacto de Toledo, que los ugetistas no han suscrito, o la negativa a secundar el último para general contra las medidas antisociales del gobierno del PP). Con ello no queremos decir que el sindicato otrora socialista no pacte lo suyo y hasta practique un sindicalismo tan nefasto como el de los viejos camaradas de Marcelino Camacho, pero .lo que sí parece claro es que la dirección de Comisiones Obreras, huérfana ya del control hegemónico que el PCE ejerció durante décadas sobre su aparato sindical, se encuentra mucho más “desideologizada” que la de sus homónimos de UGT, que han de cuidarse de firmar acuerdos que perjudiquen al PSOE en su muy leal competencia con el Partido Popular.
La última de estas acostumbradas sorpresas la hemos sufrido al leer que el tal Fidalgo ha mantenido una reunión con el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, en la que el secretario general de CC.OO. ha pedido al Gobierno socialista que los incrementos aprobados recientemente para el salario mínimo interprofesional (SMI) no se tengan en cuenta a la hora de establecer el seguro de paro ni se tomen como base para el cálculo de su cuantía. A este respecto hay que recordar que, hasta ahora, hay un tope mínimo del subsidio de paro (el 100% si se tienen hijos y el 75% en caso contrario) que garantiza a muchos trabajadores con bajos salarios o cotizaciones mínimas unas ayudas por desempleo cuando menos tolerables, ya que no suficientes para mantener a una familia.
Lo curioso del caso es que algún diario, de tirada nacional, ha disimulado esta nueva travesura de Fidalgo apuntándole la maternidad de la idea al propio gobierno, pero otro diario (éste dirigido a los empresarios y economistas) del mismo grupo editorial sí que ha sacado la propuesta del líder de CC.OO. como titular; sin duda para que la patronal vea lo bien que se puede “trabajar” con sindicalistas tan sensibilizados ante los problemas de los empresarios y sus justos anhelos de mayores beneficios y más flexibilidad para sus plantillas. Por otro lado tampoco acabamos de poder alegrarnos del todo con las mediadas que va adoptando el ejecutivo de Rodríguez Zapatero, ya que si el SMI sólo afecta directamente a 160.000 españoles y el gobierno (junto con sus agentes sociales) parece más que dispuesto a que el citado salario mínimo deje de tomarse como base para calcular el mencionado subsidio de paro y otras ayudas sociales como becas, subvenciones, pensiones, etc. el que el SMI se suba un 6% o se eleve hasta los 600 euros (como se prometió en la campaña electoral de los socialistas) no deja de ser una medida sin apenas repercusión y con un marcado carácter electoralista.
Nunca aprobaremos la actitud del obrero de la Sintel que el 1º de Mayo de 2003 golpeó con una pancarta a Fidalgo, pero lo que no podemos dejar es de comprender hasta dónde puede llegar la angustia y la frustración de una plantilla repetidamente traicionada y vendida, como la de Sintel y otras muchas más que han perdido su trabajo y sus derechos en una mesa de negociación donde, con alevosía y en secreto, se ha decidido sacrificar a los propios afiliados para que el aparato salga reforzado y bendecido por el sistema.
Antonio Pérez Collado Secretaría de comunicación CGT-PV

