Las mujeres de Sintel
dimarts 27 de febrer de 2007
Darrer afegit: dimarts 27 de febrer de 2007UNA REALIDAD = PESADILLA Las mujeres de Sintel
Este breve escrito pretende ser un homenaje a todas esas mujeres que se quedaron en la retaguardia mientras sus maridos iban a las trincheras en el Paseo de la Castellana (Madrid) un 29-01-2001.
Esa retaguardia que día a día iba a luchar a los bancos, al mercado, al colegio o la facultad, a pagar el recibo de la luz, del agua, del gas… es decir, esas mujeres que luchaban contra viento y marea en las aguas de la precariedad total. En cuestión de días, habían pasado de tener un sueldo digno y regular a no tener nada de nada, bueno solo algo: la solidaridad ajena. Pero después de 8 meses sin cobrar y de no tener qué llevar a la mesa la caridad empezó a ser demasiado dura… Muchas vivían alejadas de sus familias, de sus amigos, ya era demasiado tiempo de acampada, demasiados kilómetros de distancia… Toda parecía ir a peor.
Entre estas mujeres había quienes también eran trabajadoras de Sintel (no sólo la pareja de un trabajador de Sintel), que optaron por dejar su trabajo cuando las cosas se empezaron a poner mal en la empresa. Aunque nunca pensaron que las cosas fueran a llegar tan lejos… Eso si, todas se dieron cuenta pronto de que tenían que luchar por sus hijos, por sus maridos, por sus vidas mientras ellos seguían en el campamento en su batalla desigual contra el capitalismo, porque aquello no era sólo una lucha contra un empresario ni contra un Estado ni contra una multinacional. Lo suyo fue la lucha contra el sistema, el David eran los trabajadores de Sintel y el Goliath el capitalismo globalizado del siglo XXI, ¡ahí es nada!.
Todas emplearon todas sus fuerzas porque les iba mucho en ello pero la amargura iba haciendo mella en sus parejas, en sus hijos y en ellas mismas, aunque ellas no podían permitirse el lujo de estar amargadas, alguien tenía que animar a los demás miembros de la familia, alguien tenía que dar ánimos pensando en un futuro mejor y alguien tenía que decir con convicción que todo se iba arreglar…
Es por todo esto que hoy nos gustaría hacerles saber que las admiramos, que aunque perdimos esa batalla, la guerra continúa y queremos recordarlas hoy y siempre: a aquellas mujeres que tuvieron que volverse austeras a la fuerza, a aquellas que cayeron enfermas y no se han repuesto del todo, a aquellas que vieron partir a sus maridos y, por desgracia, nunca los vieron volver físicamente, a aquellas que aprendieron a luchar por sus familias y por su propia dignidad, a aquellas que tienen nombres como Toñi, Mari, Esther, Tania, Mariquilla…
A aquellas que lucharon, luchan y lucharán por ellas mismas y por los derechos de todas:
GRACIAS

